¡Amo el poledance! Sí, le amo :)

El deporte y yo nunca hemos tenido una relación de cercanos ni muy fluida, digamos que es más bien de odio-indiferencia-odio porque a decir verdad el amor por el deporte nunca se ha manifestado en mi adn (salvo por algún pinche deportista y tiene más que ver con los oblicuos ajenos que con los propios) pero eso ya es otro tema.

¿Lo raro de esto? Hoy heme aquí, feliz, motiva, con ropa deportiva -creo que ni zapatillas tengo- y a un mes de haber empezado mis clases de poledance, piernas orgullosamente moradas y un nivel de felicidad que ni un atracón de chocolates y helado me ha producido (quizás sí algún oblicuo ajeno, pero insisto que ese es otro tema, no nos desviemos)

¿Cómo diablos pasó?

Antes de eso y en mención honrosa, cabe destacar el breve episodio de cuando le conté a mi muy tradicional y estructurada señora madre que practicaría el pecaminoso deporte innombrable. Fue más o menos así:

– Hija ¿estás haciendo algún deporte? (seguro me encontró gordita)
– Si mamá (mientras su cara esperaba un pilates, ballet, o hasta un inocente paddle)
– Poledance (con la misma satanica cara de cuando llegué con mi primer piercing a la casa)
– ¿Qué es eso?
– El caño mamá (sí, disfruté cada micro segundo de mueca que disimulara su espanto, debo reconocerlo)
(Aquí viene la parte buena, su respuesta contenida)
– Ahh que “versátil”

¿VERSÁTIL? Ok, lo incorporé inmediatamente a mis sinónimos de “mujer suelta de human body”, que es lo que claramente hubiese preferido decir ella.

Por cierto, si la gente que cree que poledance es sinónimo de niñas de café con piernas que se preparan para recibir propina mas abultadas, están totalmente equivocados (y son terriblemente ignorantes además) se sorprenderían al ver una academia llena de mujeres atletas que hacen maravillas y se ejercitan como ni un hombre podría ¿o creían que esos cuerpos tonificados eran pos bisturí de las propinas? ¡LAS ADMIRO, SON UNAS MÁSTER!

Les sigo contando, llevo casi un mes y ok, debo decir que es lejos la mejor experiencia en deportes que he tenido, (y créanme que pasé por las etapas de encontrar al vocación en cada uno de los deportes que define la Real Academia) De ser una debilucha sin fuerza, flaca por hambre y por una capacidad inherente de contar cada caloría, hasta las que aportan los olores de los alimentos, a sentirme terriblemente feliz adquirir en poco tiempo la fuerza para subir al caño y hacer giros simples (ya, les suena nada pero ¡de verdad es un tremendo logro!) Y ojo, yo soy del team cero fuerza y de las que sienten que no se las pueden para algo tan exigente físicamente. Ahora veo que no era tan así como se veía de afuera, ¡se puede y se pasa increíble! Además en la Academia (se llama Relevé) realmente te hacen sentir cómoda aunque estés rodeada de niñas secas, clases personalizadas y las exigencias van siendo en base a tus propias capacidades y así mismo los avances van siendo increíblemente rápidos, es maravilloso.

A todo esto, si te sientes identificada con lo que te cuento de verdad prueba, ¡te hará feliz! Te reirás, verás tus limites y en la siguiente clase como esos limites se traspasan y vas a la siguiente meta ¡es lo máximo! Y créeme todas pueden. Ahhh y súmale un extra que me estoy dando cuenta ahora, te empezarás a marcar, apretar los brazos, abdomen y piernas… En 4 palabras: IN-CRE-I-BLE!! jaja

Me conseguí los datos de la Academia donde entreno por si tienes preguntas o quieres saber más, no te voy a dejar sólo entusiasmada sin información, tranquila. Aquí van:

Relevé Pole & Dance
contacto@relevefitchile.com
+56982783655
www.relevefitchile.com
Bellavista 0357

¡Dale anímate!, atrévete, no te arrepentirás 🙂

diciembre 16, 2017

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