Esta relación se está poniendo formal (Amado Pole)

Vamos para el mes tres y esta relación con el deporte me tiene fascinada, mi historial de relaciones (de todo tipo, he de decir) tiene el umbral de dos meses, en los cuales viene el desencanto y huyo, más de algún ex puede verificar ese dato. Pero, asombrosamente, vamos al mes 3 y sigo encantada, como si esto fuera una relación con Maluma, en la que le acepto hasta a sus 4, o 5 babys, las que quiera.

Tras esta analogía digna de Arjona en la que les cuento mi desencanto rápido con las cosas, les he de contar también que esto del Pole Sport ha roto las barreras de mis efímeras relaciones, es amor verdadero, de ese que no quieres dejar y le juras lealtad eterna.

Ya les conté como en un comienzo, partiendo de cero me conformaba con realizar entretenidos giros de la barra toda la clase, entretenido, pero penca, seamos honestos, las ganas estaban pero mi capacidad aeróbica penosa, paupérrima y patética no daba para más.

Pero estaba ok me decían, “así parten todas”. Pero de a poco, y no tan de a poco, las cosas empezaron mágicamente a cambiar, clase a clase pasaba del lado: “andáte a comer los postres” al lado “superwoman” en que el ya puedo trepar de la barra normal a las más alta y empezamos a practicar piruetas decentes. (leáse con orgullo, ha requerido constancia, esa que mi adn carece)

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Ya no odio a mi amiga Vale cuando la primera media hora nuestra seca profesora Cheryl, nos hace boooolsa con sus ejercicios y circuitos bestias, ya no la odio, ya lo disfruto, y no quiero sonar al “shame shá” pero en este caso es absolutamente verídico y me sumo al lado de la fuerza de la Princesa Leia (la que seguro era seca para el Pole) en donde diré como todas las niñas que he visto en la Academia “si yo pude, tú también puedes”. Me cargaba esa frase, era como “cuando seas mamá lo entenderás”. Y es que de verdad he hecho de todo, gimnasio por años, he sido running loca, una relajada pilates, patines, hasta malabarismo (que no es deporte pero he de mencionar que soy seca) y nada, relaciones pasajeras con fecha de expiración.

Pero esto, créanme, es distinto, saca lo mejor de mi, me enfrenta a nuevos retos, nuevas metas y me ha hecho consciente de mis capacidades, me he asombrado al ver que sí se puede, tal cómo me decían del comienzo y yo miraba con incredulidad.

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Si en una clase hiciste una pirueta penca, en la siguiente te sale bien, en la próxima te sale hasta linda y ya te entusiasmas con la que viene de mayor dificultad, hasta que “chan” estás arriba de una barra haciendo lindas piruetas como esas niñas que mirabas con admiración el día que tímidamente llegaste a una clase sin entender qué carajo hacías ahí.

Así que nuevamente te digo la frase, que si te atreves y das el primer paso, verás, no tiene nada de cliché: si yo puedo, créelo, tú también puedes. ¡Atrévete!

 

diciembre 29, 2017

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